PARAMAHANSA YOGANANDA Su doctrina Part III

La escuela Yogoda

Después de ser nombrado Swami e inspirado por los consejos de Sri Yukteswar, quien recomendaba realizar obras benéficas, Yogananda fundó en 1918, apoyado económicamente por el Maharajá de Kasimbazar, la escuela Yogoda Satsanga Brahmarcharya Vidyataya en Rinche, basada en las ideas educacionales de los rishis, que establecen como fundamento el desarrollo integral del cuerpo, intelecto y espíritu.

El mismo era profesor dando a los niños instrucción formal y a la vez enseñándoles la práctica de asanas y técnicas de Yogoda que consisten en centralizar la energía vital en el bulbo raquídeo, y desde allí dirigirla a cualquier parte del organismo. Pero el propósito esencial de la escuela era instruirlos en Kriya Yoga.

Inculcaba a sus alumnos que “el mal es todo aquello que conduce a la desgracia y el bien consiste en todas las acciones que producen la verdadera felicidad“. La escuela se expandió y la matrícula subió a cien niños. Yogananda incorporó técnicas agrícolas y la práctica de diversos deportes; realizaba sus clases al aire libre.

En 1920 se cumplió la profecía de Sri Yukteswar sobre el viaje de Yogananda a Occidente, que era en parte, a su vez, de predicciones de Lahiri Mahasaya y del avatar Babaji. Al morir, en 1895, Mahasaya había dicho a sus discípulos más directos que 50 años más tarde un Swami de su linaje llevaría el yoga a Occidente, escribiría un relato de su vida y hablaría de Babaji. Dicha profecía se cumplió en 1945, cuando Yogananda terminó de escribir su autobiografía, incluyendo un relato de las vidas de su gurú, de Mahasaya y de Babaji.

En plena expansión en Occidente, la organización Self- Realization Fellowship, a su vez, difundía las técnicas del Kriya Yoga y las enseñanzas de estos grandes santos.
En 1920, el joven Swami fue invitado a participar como delegado de su país en el Congreso de Religiones Liberales que se realizaría en los Estados Unidos. Antes de partir tuvo una visión del Mahavatar (encarnación divina) Babaji, quien le encomendó difundir el Kruya Yoga para unir a todas las religiones. “Oriente y Occidente –le manifestó– deben establecer un verdadero sendero dorado de actividad y espiritualidad combinadas. La India tiene mucho que aprender del Oeste en desarrollo material y en cambio, puede enseñarle estos métodos universales que cimentan las creencias religiosas sobre la base de la ciencia del yoga”.

En agosto de 1920, a bordo del vapor The City of Sparta, el primer barco de pasajeros que salía hacia América después de la Primera Guerra Mundial, partió Yogananda al nuevo mundo. Durante los dos meses que duró el viaje entregó a los pasajeros varias conferencias sobre filosofía y religiosidad hindú.

La ciencia de la religión

El 6 de octubre de 1920 ofreció, en el congreso religioso de Boston, su primera conferencia en Norteamérica, la que versó sobre la ciencia de la religión, más tarde editada como libro. Declaró: “La religión es universal y es una sola. Costumbres y convicciones no se pueden universalizar, pero hay un elemento común a toda religión: la práctica de la devoción”.

Con la ayuda económica de su padre permaneció en los Estados Unidos cuatro años más, dando conferencias y clases de yoga. Todas sus reuniones tenían una audiencia masiva que, según los diarios de la época, bordeaba unas cinco a seis mil personas. En esos cuatro años enseñó en los Estados Unidos la práctica de afirmaciones positivas, de oraciones para obtener la sanación y la emisión de vibraciones curativas.

En 1924, inició un viaje transcontinental por los Estados Unidos y conoció Alaska. Un año más tarde, ya había fundado Self- Realization Fellowship en Mount Washington en Los Angeles, California, donde miles de seguidores norteamericanos se afanaban por ayudarle en su labor de difusión del Kriya Yoga.
 Muchos de sus pequeños libros fueron escritos durante este período, incluyendo su obra de oraciones inspiradoras, Susurros de la Eternidad, donde se describe los profundos sentimientos que surgen en cada ser humano cuando se une concretamente con la divinidad.

Miles de personas que profesaban credos cristianos lo leyeron, encontrando en él respuestas trascendentes a los interrogantes de la inquisidora mente científica que busca a Dios con la inteligencia.

Retornó al viejo mundo

En junio de 1935, Yogananda inició un tour mundial a Europa, Oriente Medio y la India, acompañado de dos seguidores norteamericanos. En Londres, realizó una multitudinaria reunión en Caxton Hall. Enseguida viajó a Alemania, para conocer a la estigmatizada Therese Neumann. Continuó su viaje por Holanda, Francia y los Alpes suizos. Efectuó una visita especial a la ciudad de Asís, en Italia, para honrar a san Francisco, apóstol de la humildad. Continuó viaje a Palestina para impregnarse del espíritu de Cristo en la Tierra Santa, pasó por Egipto y luego partió a la India.

Sus años de ausencia lo habían hecho más famoso y su país lo acogió con una extraordinaria recepción, encabezada por el Maharajá de Kasimbazar y su hermano menor Bishnú. En su reencuentro, Sri Yukteswar le otorgó el título de la más alta espiritualidad en la India que es el de Paramahansa, siendo posteriormente invitado por la Universidad de Calcuta a dar varias conferencias.

En Wardha, fue huésped del líder espiritual y libertador de la India, Mahatma Gandhi, a quien inició, en agosto de 1935, en las técnicas de Kriya Yoga. En enero de 1936, asistió a la Kumbha Mela de ese año, celebrada en Allahabad. Esta reunión multitudinaria tradicional de la India, atrae a millones de devotos. En esos días nadie mata un animal ni bebe vino, no se negocia ni come carne y los habitantes de la región dan alojamiento gratuito a santones o sadhues y a los swamis.

Dos meses más tarde, el 9 de marzo de 1936, falleció Sri Yukteswar mientras Yogananda estaba en gira por la India, noticia que le causó un gran pesar. El 19 de junio de 1936, se encontraba alojado en un hotel de Bombay cuando su habitación se inundó de una luz resplandeciente y su maestro apareció con un cuerpo material, manifestándole haber encarnado en un planeta del mundo astral y traspasándole el conocimiento de las dimensiones ocultas. No fue el único privilegiado en recibir la visita radiante; también otros discípulos tuvieron tal extraordinaria comunicación.

En 1945, la fatídica bomba atómica desató la tragedia de Hiroshima y Nagasaki. Entonces Yogananda manifestó que en nuestra época, más que nunca antes, debía difundirse el yoga con lecciones enviadas por correo: “El mundo de hoy no cuenta con muchos maestros, pero sí con gran cantidad de pecadores. Las multitudes deben recibir el yoga a través del estudio individual de las instrucciones escritas por verdaderos yoguis”. La organización Self- Realization Fellowship adoptó el consejo y este es hasta el presente su estilo de instruir en el Kriya Yoga.

Su partida

Una semana antes de su partida de este mundo, Yogananda dijo a sus colaboradores más cercanos: “El trabajo de mi vida ya está completo”. El maestro, como todos los grandes yoguis que lo habían precedido, intuía que su muerte estaba cercana.
 El 7 de marzo de 1952, instantes después de concluir un discurso durante una comida ofrecida en honor del Embajador de la India, Binay R. Sen, en Los Angeles, California, entró en Mahasamadhi (abandono del cuerpo en forma voluntaria) y su espíritu escapó hacia sutiles dimensiones en que moran los santos yoguis.

Según dos testigos (sus discípulos de muchos años, Swami Kriyananda y Daya Mata), Yogananda terminó su discurso leyendo un poema de su autoría: Mi India, que concluye con estas palabras: «Donde el Ganges, los bosques, las cuevas del Himalaya y los hombres sueñan con Dios, he sido bendecido; mi cuerpo pisó este tierra». Inmediatamente cayó al suelo, víctima de un ataque cardiaco.

Acerca de la incorruptibilidad de su cuerpo

En la revista Time de agosto de 1952, Harry T. Rowe (director del Forest Lawn Memorial, el cementerio donde reposan sus restos) declaró que 20 días después de haber muerto, el cadáver de Yogananda se encontraba sin «indicios de corrupción».

Citas de Yogananda

  • EL MISTERIO DE LA VIDA : Este admirable planeta en rotación y nuestra individualidad humana no nos fueron dadas con el mero propósito de que existiéramos por un tiempo y desaparecer luego en la nada, sino con el fin de que nos preguntásemos qué sentido tiene todo. Vivir sin comprender la finalidad de la vida es una torpeza y una pérdida de tiempo. El misterio de la vida nos rodea, pero tenemos inteligencia para descifrarlo.
  • EL DINERO
: Cuando, habiéndonos dedicado originalmente a ganar dinero con algún fin determinado, hacemos del dinero en sí nuestra meta, nuestra locura ha comenzado. Es entonces cuando el medio se transforma en el fin, y se pierde de vista la verdadera meta, y es entonces también cuando comienza nuestra miseria.
  • EL PODER DE LA PALABRA HUMANA : Las palabras colmadas de sinceridad, convicción, fe e intuición, actúan como bombas vibratorias altamente explosivas, cuyo estallido desintegra las rocas de las dificultades operando la transformación deseada… Cuando ante un conflicto repetimos afirmaciones sinceras, con plena comprensión, sentimiento y determinación, estas atraen infaliblemente la ayuda de la Omnipresente Fuerza Cósmica Vibratoria.
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