Evaluación de los Métodos Terapéuticos

La obediencia a las leyes físicas de Dios, constituye el mejor método para prevenir toda enfermedad corporal.

Generalmente se considera que la enfermedad es producida por causas externas, materiales. Pocos tienen conciencia de que la causa del proceso yace en la inactividad de la energía vital interna. Cuando los vehículos celulares o tisulares de la energía vital se encuentran seriamente lesionados, dicha energía se retira de la región afectada, dando origen al fenómeno de la perturbación. Tanto las drogas como los masajes y la estimulación eléctrica, actúan sobre las células meramente como activantes, ayudando a inducir a la energía vital a reintegrarse a su obra de manutención y reparación.

No deberíamos ser extremistas en ningún sentido, sino adoptar cualquier método terapéutico que consideremos conveniente, de acuerdo a nuestras convicciones individuales. Tanto las drogas como el alimento poseen una acción química definida sobre la sangre y sobre los tejidos. Puesto que hacemos uso de los alimentos para mantenernos, por qué habríamos de despreciar los efectos de los medicamentos o de otros medios terapéutico físicos, sobre nuestro cuerpo? Mientras la conciencia de la materia impere en el hombre, los métodos físicos de curación serán siempre útiles, aun cuando adolezcan de limitaciones, debido al hecho de que son aplicados desde el exterior. Los mejores métodos son aquellos que ayudan a la energía vital a reasumir sus actividades terapéuticas internas.

Las drogas pueden ayudar químicamente, a través de su acción sobre la sangre y los tejidos; la aplicación de métodos de estimulación eléctrica también pueden ser de utilidad. Más ni los medicamentos ni la electricidad son capaces de sanar por sí solos una enfermedad; todo lo que pueden hacer es estimular o inducir a la energía vital a retornar a la región enferma que ha abandonado. Si nos es posible manejar la acción de la energía vital en forma directa, es conveniente prescindir de todo agente terapéutico externo, sea éste una droga o la aplicación de la electricidad o de cualquier otro instrumento intermediario.

 

Aplicación de las leyes Divinas en el Plano Material

Los ungüentos pueden ser de utilidad en el tratamiento de las escoriaciones, el prurito, las heridas superficiales, etc. Asimismo, si os habéis fracturado una pierna o un brazo, no es necesario darle a la energía vital el trabajo de reacomodar los huesos desplazados, puesto que un traumatólogo – un hijo de Dios, capaz de servir como instrumento de Él- puede tratar la fractura por medio del empleo de su pericia y de su conocimiento de las leyes de Dios aplicadas al mundo material. Si, mediante el poder mental, sois capaces de sanar instantáneamente vuestros huesos quebrados, hacedlo así; mas si carecéis de dicho poder, sería insensato que aguardaseis hasta adquirirlo para sanaros.

Podemos ayudar a remover o aliviar la congestión de los nervios o de las vértebras por medio del ayuno, los masajes, los tratamientos osteopáticos y reumatológicos, las posturas del yoga, etc., facilitando así el libre flujo de la energía vital.


Yogananda

 

Con esta entrada llegamos al final de la serie

TEORIA DE LA CURACIÓN DE YOGANANDA

que aparece en el libro “Autobiografía de un Yogui”

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