Una Nueva Visión del Origen y la Naturaleza del Cosmos

Hoy explicaré el origen y la naturaleza de la creación cósmica desde un nuevo punto de vista. La imagen que os voy a dar es diferente de la que encontraréis en cualquier libro. Es una imagen que viene a mí desde el infinito mientras os hablo.

Todo conocimiento debe ser aprendido mediante cada rama de la ciencia y el arte, incluyendo el misterio de los átomos y la historia del universo y los seres humanos; pero ese conocimiento ya existe en el éter, en forma de vibración de la verdad. Esas vibraciones están alrededor nuestro y hay un modo de contactar directamente con ellas, mediante el omnisciente poder intuitivo del alma. Para descubrir cualquier verdad, tan solo debemos volver nuestra conciencia hacia el alma, cuya omnisciencia es una con Dios.

Cuando aquellos que son receptivos oyen a alguien decir la verdad, les parece totalmente familiar. Su primera reacción es ‘Yo pensaba eso mismo’. La mente simplemente ha reconocido una verdad que el alma ya conocía intuitivamente.

De esa fuente provienen todas las conferencias que doy. Si tuviese que reunir ideas y datos para mis charlas no sabría como hacerlo. Leo muy poco, porque no es necesario. Cuando echo un vistazo a unas pocas páginas, sé a través de sus vibraciones las verdades que contiene el libro.

Grandes almas que revelan a la humanidad profundas verdades espirituales, reciben su conocimiento a través de la conexión directa con las vibraciones de esas verdades. También vibrando en el éter se encuentran los conceptos de cada invento que el hombre ha creado o creará en el futuro. Cuando la concentración de un inventor es correcta, puede recibir intuitivamente la vibración de la idea para la creación de su invento. Los que descubren esas ideas dirán que han inventado esto o aquello, pero realmente no han descubierto nada. Ellos únicamente han destapado lo que ya estaba allí: el boceto oculto en el éter*

 

*Nota: Un ejemplo de este fenómeno, registrado en el libro Prodigal Genius, de John J. O’Neill, es el modo en que el inventor Nikola Tesla descubrió los principios del campo magnético rotatorio: en 1882, mientras paseaba con un compañero recitando poesía en Budapest, Tesla entró en una especie de trance. Ante la mirada de su amigo, Tesla comenzó a hablar sobre una visión que estaba teniendo: ‘Mírame’ iba repitiendo con una voz llena de entusiasmo. El amigo creyó que estaba enfermo; pero el gran inventor explicó más tarde que había ‘visto’ un motor de corriente alterna, ‘He resuelto el problema…nunca más será el hombre víctima de los trabajos pesados. Mi motor les hará libres, hará el trabajo del mundo.’ Los siguientes meses siguió trabajando en los planos del motor, los cuales permanecieron en su mente durante seis años hasta que pudo aplicarlos de una forma práctica.

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