La Reencarnación Es una Serie de Sueños Dentro de un Sueño

Cuando piensas que este mundo está lleno de muertes y que también tú debes abandonar tu cuerpo, el plan de Dios parece muy cruel. No puedes imaginar que El está lleno de misericordia. Pero cuando miras a la muerte con el ojo de la sabiduría ves que, al fin y al cabo, todo es un pensamiento de dios pasando a través de una pesadilla hacia la feliz libertad otra vez. Santo y pecador reciben la libertad al morir, a un mayor o menor grado de acuerdo con sus acciones. En el mundo astral del Señor – el lugar al cual van las almas después de la muerte- disfrutan de una libertad sin parangón en el mundo terrenal. Así que no os preocupéis por la persona que está muriendo, ya que en seguida se verá liberada. Una vez ha pasado esa ilusión, ve que la muerte no era tan mala al fin y al cabo. Se da cuenta de que su mortalidad fue solo un sueño y se alegra de que ahora ningún fuego puede quemarle, ni hay inundación que pueda ahogarle. Está libre y seguro.

Pero tal es la ilusión de deseo por lo material que después de un tiempo libre del cuerpo, el alma quiere volver a la tierra. Aún sabiendo que el cuerpo está sujeto a enfermedades y problemas, los engañosos deseos de las experiencias terrenales velan ese conocimiento y tientan a su conciencia. Así, después de un tiempo predeterminado kármicamente en el mundo astral, el alma renace en la tierra. Cuando llega la muerte vuelve al mundo astral y esto se repite hasta que el alma no está deseosa de una vida en la tierra. Nacimiento y muerte son puertas a través de las cuales pasas de un sueño a otro. Todo lo que estás haciendo es ir hacia adelante y hacia atrás entre este tosco mundo de ensueño y el sutil sueño del mundo astral; entre esos dos salones de pesadillas y placeres. Así, la reencarnación no es más que una serie de sueños dentro de un sueño: los sueños individuales del hombre dentro del gran sueño de Dios.

Alguien nace en la tierra, en Francia, bajo la forma de un poderoso rey, gobierna por un tiempo, más tarde, muere. Puede ser que renazca en la India y medite en la selva. Tal vez renazca en América como un ejecutivo de éxito; y, cuando muera otra vez, se reencarnará tal vez en el Tíbet, como un devoto de Buda y pasará su vida en un lamasterio. Así entonces, no odies a nadie y no te ates a ninguna nacionalidad, ya que a veces eres hindú, francés, inglés, americano o tibetano. No hay ninguna diferencia. Cada existencia es un sueño dentro de un sueño. ¿Estarás continuamente yendo a través de todas las ilusiones y dificultades que crean? Cada nación cree que sus ideas son las correctas y sus costumbres son las mejores. ¿Vas a seguir con este engaño? Yo no. Aunque la sabiduría es suprema, la reencarnación es una experiencia problemática. Uno debería evitar una reencarnación forzada, porque es la dolorosa continuación de un sueño engañoso. ¿Durante cuanto tiempo vas a estar pasando entre la vida y la muerte? Hasta que seas consciente de la naturaleza de ensueño de la creación y despiertes en Dios desde sus pesadillas.

 

Extracto de “El Romance Divino” de Paramahansa Yogananda

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