La Vida es un Sueño Indigno de Nuestras Lágrimas

Cuanto más veo la vida más me parece un sueño. He encontrado la mayor confianza en esta filosofía que os estoy entregando. Daos cuenta de que vivís únicamente por la gracia de Dios. Si El decidiera olvidar su pensamiento, la manifestación física dejaría de existir. El mundo es un lugar de ensueño y todos estamos soñando aquí. Esta vida no es real; lloráis y reís en el mayor de los engaños y no vale la pena derramar vuestras lágrimas. Tomar como real nuestra experiencia en la tierra es como hacer una invitación a la indecible miseria. Identificando nuestra conciencia con este mundo nos hace verlo como un lugar de sufrimiento. ¿Qué va a liberarnos del sufrimiento? ¿El dinero? Nada material lo puede hacer. El conocimiento de Dios y el ser consciente de que somos uno con El para siempre es el único camino hacia la libertad. Recuerda esto siempre. Dios sería muy cruel si el mundo fuese real.

Pero El sabe que cuando hemos pasado suficientes veces a través del horno de la muerte, debemos despertarnos y vencer la ilusión: debemos darnos cuenta  de que la tierra es un sueño y no reencarnarnos más. En el Bhagavad Gita Dios habla a través de Krishna, prometiendo esto: ‘Mis nobles devotos, habéis obtenido el mayor éxito al haberme descubierto – al Espíritu -; no habrá más reencarnaciones para vosotros en este lugar de dolor y transitoriedad.’

Supongamos que un hombre es alcanzado por una bomba y muere instantáneamente. En el campo de batalla él estaba lleno de temor; pero tras morir se da cuenta felizmente de que está libre de temor y también de la tumba de su cuerpo. Uno no debe pasar por una experiencia penosa para alcanzar este conocimiento. Es mejor adquirir sabiduría a través del esfuerzo espiritual. Y si tenemos que superar pruebas, debemos de hacerlo con la actitud correcta. Pensad por lo que pasó Jesús como un ejemplo: Fue crucificado y tuvo que pasar por una pesadilla de sufrimiento. Antes de su crucifixión dijo: ‘Destruid este templo y en tres días lo levantaré de nuevo.’ El sabía que su cuerpo, los clavos con los que estaba sujeto a la cruz y el proceso en sí no eran sino sueños. Al ser consciente de esto, él sabía que podía recrear la vida en su cuerpo otra vez. ¿No es una maravillosa forma de ver el engaño de la vida y la muerte? Es la única forma. Krishna empezó su revelador discurso hacia Arjuna en el Bhagavad Gita con una exhortación para recordar la transitoria naturaleza de la materia y la eterna naturaleza de lo que fluye en su interior.

Extracto de “El Romance Divino” de Paramahansa Yogananda

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