Lecciones para mutantes – Llaves del alma III

¿Cuál cree que es la verdadera finalidad del lenguaje? ¿Cómo interpretarlo y hacerlo útil?

El lenguaje es ante todo una actividad del cuerpo, se corresponde con la naturaleza del sistema nervioso. Desde mi punto de vista, debemos ser capaces de producir un lenguaje bello y poético. Un lenguaje sano. Las enfermedades mentales, como las enfermedades corporales, se reflejan en la manera de hablar. Hay palabras dementes, enfermas, tuberculosas o cancerosas; palabras que no son naturales sino violentas y criminales. La enfermedad y el lenguaje insano se retroalimentan y resultan destructivos.

A través del lenguaje, además, nos transmitimos enfermedades y accedemos a niveles de conciencia inferiores. Los niveles de conciencia del lenguaje coinciden con los del ser humano. De la misma manera que el cuerpo humano ha ido mutando, el habla también. Si estancamos nuestro lenguaje, usamos una forma y un contenido que ya no nos corresponde. Si empleamos un vocabulario enfermo que no es el nuestro, nos va minando poco a poco. Ahí está el uso de lo malsonante, lo grotesco, el exabrupto… Si te refieres a las palabrotas, te diré que las palabrotas son simpáticas porciones revolucionarias que están destinadas a romper moldes familiares, sociales y de todo tipo. Tenemos la impresión de que se tiene una gran libertad al pronunciar una palabrota, sin embargo su uso reduce el nivel de conciencia. La palabrota no es útil, o lo es sólo al comienzo, para liberarse. Al principio resulta revolucionaria, pero no conduce a ninguna mutación. Es como el argot. La gente va deformando el lenguaje a través del argot, que en principio puede ser útil en la medida en que establece fuertes relaciones identitarias de grupo, pero que baja de golpe el nivel de conciencia. El único lenguaje que nos sube de nivel de conciencia es el lenguaje sublime: el del arte y la poesía.

Por lo que dice, recrear un nuevo lenguaje es necesario para dejar de ver el mundo de una manera determinada. ¿Qué deberíamos cambiar de nuestro lenguaje para cambiar nosotros?

Estoy trabajando en un libro de definiciones que se llama Intelectualmente correcto. Todos pensamos mal, y por eso necesitamos cambiar unos conceptos por otros. Yo he comenzado por cambiar las siguientes expresiones:

-Nunca por muy pocas veces.
-Siempre por a menudo.
-Ladrón por alguien que se apoderó de algo ajeno.
-Infinito por extensión desconocida.
-Eterno por fin impensable.
-Eres mi maestro por me enseñas a aprender de mí mismo.
-Quiero hacer por estoy haciendo cosas inútiles.
-Quiero ser por me desprecio.
-Dame por permite que yo tome.
-Imítame por no te respeto.
-Mi mujer por el ser con el que comparto mi vida.
-Mi obra por lo que he recibido.
-Así eres por así te percibo.
-Lo mío por lo que ahora tengo.
-Morir por cambiar de forma.

Estoy haciendo este libro escuchando a la gente hablar por el camino, voy creando senderos en el lenguaje. También estoy aportando definiciones que rompen con las que existen. Todas ellas se definen por su propia negación:

-Felicidad es estar cada día menos angustiado.
-Decisión es estar cada día menos confuso.
-Valentía es ser cada día menos cobarde.
-Inteligencia es ser cada vez menos tonto.

Así podemos comprender las cosas de otro modo. Considero que hay que trabajar el lenguaje de esta manera porque, por simple falta de entendimiento, avanzamos hacia una catástrofe. Estamos pensando mal. Así, debemos sustituir en nuestro lenguaje:

-Comienzo por continuación de.
-Hermoso día por hoy me siento bien.
-Fracasar por cambiar de actividad.

-Yo sé por yo creo.
-Soy culpable por soy responsable.

¿Cuál es el mecanismo por el que pueden las Bellas Artes aumentar nuestro nivel de conciencia?

La explicación se encuentra en su propia definición: arte bello y creación artística. La belleza es el límite máximo al que podemos acceder a través del lenguaje. No podemos alcanzar la verdad, pero podemos aproximarnos a ella a través de la belleza. En el lenguaje no hay verdad. La belleza es lo que los iniciados llaman «el resplandor de la verdad». Es lo máximo a lo que puede llegar el ser humano.

¿La fealdad se correspondería, por el contrario, con el nivel más bajo de conciencia?

Al decir belleza hablamos de fealdad, al decir luz hablamos de oscuridad. Son opuestos. Al citar a una, ya estamos hablando de la otra. Si tenemos que definir la fealdad, te diría que muchas veces yo busqué un concepto antagónico a la belleza… Con este sistema de opuestos hablaba de bueno y malo, de bello y feo. Pasé por todo aquello y al final me quedé con dos conceptos-
herramienta: útil e inútil. Útil es todo aquello que nos ayuda a alcanzar niveles de conciencia más elevados; inútil es todo aquello que nos rebaja el nivel de conciencia, lo que repercute sobre el sistema nervioso provocando depresión y autodestrucción.

El ataque a nuestra propia salud conduce a la destrucción de los demás. Sin embargo, el nivel de conciencia más alto conduce a la euforia de vivir y al deseo de inmortalidad, eternidad e infinito. La inmortalidad se alcanza probablemente -ya que la muerte es un fenómeno individual- de manera colectiva: exaltando y defendiendo a la humanidad. La raza humana como colectivo puede ser infinita. La muerte es individual, y saberlo ayuda a entender el mundo. La negación de la muerte es la negación de lo individual.

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